Quote by Blanca Millán, un sueño llamado WNBA

Desde 2016 el equipo femenino de la University of Maine es una de las mayores atracciones para los universitarios. Y no podría ser de otro modo, visto que las Black Bears en estas cuatro temporadas solo están consiguiendo victorias: tres títulos de regular season, dos de conference e incluso dos participaciones al Torneo. Éxito que ha coincidido con la llegada a Orono de Blanca Millán, la jugadora española, nacida y crecida en Galicia, que se está haciendo camino en la NCAA canasta tras canasta y premio tras premio.

Blanca Millán

Blanca Millán senior year

Un sueño llamado WNBA

Blanca ha llegado a EEUU con un sueño: jugar en la WNBA. Ese era su objetivo ya cuando, con solo 8 años, pasaba el recreo tirando a canasta en el patio del colegio “Peleteiro” en Santiago de Compostela. Ni siquiera el hecho de ser la única chica en un equipo enteramente masculino pudo desanimarla. Al contrario, madrugar los sábados para jugar los partidos en pabellones pequeños y fríos, solo reforzaron su deseo.

E profesionalismo, de hecho, era el centro de las charlas con su  hermana Silvia. De hecho, aunque no siempre estaban de acuerdo durante los partidos, ella era la persona con la que mejor se entendía y desde luego, su mejor amiga y mi mayor confidente. Su determinación era así grande que Blanca pasaba horas extras en la pista para entrenarse con su padre Carlos, ex jugador de la Liga: “con el equipo del cole nos entrenábamos una hora, una hora y media como máximo, porque los equipos eran muchos y solo había una pista. Sabía que debía entrenarme más y así lo hice”.

Blanca Millán e la sorella Silvia

Blanca Millán y la hermana Silvia

Luego, aquel sueño se hice mucho más real.

Una ducha de agua fría

A los 14 años Blanca obtiene la convocación de la selección española. Entiende, entonces, que todo el trabajo que estaba poniendo tenía recompensa y que podía haber un futuro tras el baloncesto del colegio. Durante el Europeo de 2014 en Debrecen, Hungría, la joven lleva a las compañeras a la medalla de bronce y su talento no queda invisible a los ojos de los ojeadores estadounidenses. Muchas universidades empiezan así a contactarla y la joven debe tomar una decisión. Sin embargo, tras la doble visita de coach Barros en Galicia, Blanca ya no tiene dudas y acepta la propuesta de Maine.

Jugar en EEUU, sin duda, la ayudaría a acercarse a su objetivo. Sin hablar, del aspecto más académico: “jugar y estudiar al mismo tiempo, no sería posible en España” 

Si por un lado el college la acerca a la WBNA, por el otro el impacto con el baloncesto universitario es una verdadera ducha de agua fría. “Todo era nuevo: lenguaje, cultura, como viven. En Santiago estudié en un colegio bilingue con mitad clases en castellano y mitad en inglés, pero cuando fue allí me di cuenta de que el inglés era todo diferente. Estaba casi a punto de volver a España” confiesa. “Incluso el baloncesto era diferente: a nivel físico es mucho más grande y exigente aquí. El primer año hice poco porque no sabía bien lo que querrían y lo que se esperaban de mí. No conocía ni la liga, ni las jugadoras: fue un año de adaptación”.

Un pilar difensivo

Sin embargo, aunque Blanca se siente fuera de lugar, coach Barron sabe precisamente lo que quiere de su base tanto que la despliega como titular en 34 partidos, cosa inusual para una matricula. Por lo general, su rol en el equipo es el de defender y es precisamente enfrentándose a las mejores jugadoras del equipo opuesto que Blanca puede perfeccionarse. Al final de la temporada, entre los varios reconocimientos llega el de American East All Defensive Team y una mayor conciencia de su potencial.

Blanca empieza a trabajar duro, estudiando sus jugadas, las de los equipos opuestos y las de las mejores atletas de la liga. Sus porcentajes mejoran partido tras partido y su nombre empieza a aparecer tanto en los ranking de la American East conference como en las nacionales. En su segunda temporada se clasifica 13ª por números de robos (99) y segunda en conference por puntos (17.5). En la tercera, llega a ser la cuarta jugadora de la American East a ganar en la misma temporada el premio como Player of the Year y Defensive Player of the Year.

Blanca Millán

Blanca Millán

Nada pasa sin una razón

Todo parece proceder a la forma que debe, pero, el destino siempre está al acecho. Después de solo seis partidos en su senior year – la temporada más importante para dar el salto a la WNBA – una lesión al ligamento cruzado interrumpe el sueño de la joven. Blanca deja así el equipo con 18.2 puntos, 6.3 rebotes y 1.2 asistencias de media por partido. No obstante todo, la joven no se desanima y aprovecha de aquellos meses de paro forzado para estudiar sus jugadas y mejorar sus puntos débiles. “La lesión fue un golpe muy duro a nivel mental: de repente todo se ha parado. Intentaba encontrar una explicación que no había y así no he podido que hacer otra cosa que aceptar el infortunio y enfrentarlo. Entonces, he entendido que nada pasa sin una razón”.

Algunos meses más tardes, la pandemia bloquea todo y la esperanza vuelve. De hecho, gracias a las nuevas reglas NCAA, a Blanca se le da la posibilidad de volver a jugar su senior year.

Y ella aprovecha la ocasión. En el partido de su regreso al juego, la gallega mete 30 puntos, 14 rebotes, 3 asistencias y 3 robos. Dos semanas más tarde, se supera con 34 puntos y 9 rebotes. No es un caso si de las actuales 14 victorias de las Black Bears, 11 llevan el sigilo de Blanca.

La temporada de la consagración

De hecho, con una media de 22.7 puntos a partido, Blanca se situa en la 13ª posición a nivel nacional por FG%. Actualmente, Lines.com la sitúa 86ª en perspectiva WNBA. Además, es principalmente gracias a sus números si Maine aparece entre los mejores 25 equipos de las Mid Majors: no sólo ocupa la primera posición de la American Est (14-1), sino también su record de 10 victorias en los partidos afueras  es segundo solo al de Stanford, leader del ranking. 

En esta última temporada es indudable que la número 22 de Maine ha levantado el nivel de su juego: por ejemplo, en el tiro de tres puntos, ha pasado desde el 27.2% de su junior year al 37.2% de esta temporada.

 

 

Incluso sus capacidades de botes se han perfeccionado:

En cuanto a la fase difensiva, es muy eficaz en los robos (2.9 de media por partido) y en los rebotes (7.5). Todo esto gracias a su excelente timing y sobre todo a una mentalidad muy agresiva. Blanca, de hecho, es muy hábil en cerrar los ataques del equipo opuesto y está siempre muy presente en la zona.

Una nueva estrella

Quizás no tenga el SWAG o la visibilidad mediatica de Paige Bueckers, pero en Maine y en España, la joven ya es una estrella.

Pero, ¿cómo logra manejar toda esta presión? Pues: “Con mucho gusto y la justa distancia” explica. Mis padres me han enseñado que los reconocimientos y los elogios no sirven mucho, aunque naturalmente siempre son apreciados. Es el duro trabajo lo que da los mejores frutos. No pienso quitar el pie del pedal ahora”.

Las continuas menciones a “player of the week”, de hecho, son una clara demostración de esta intención: al momento está a cuota cinco en esta temporada y trece en su carrera universitaria, lo que la corona como la segunda jugadora más premiada del programa de Maine. Además, partido tras partido, los premios y las menciones se están multiplicando en esta temporada: en las últimas semanas la han inserido en la lista de las 10 jugadoras que optan al  Becky Hammon Mid-Major Player of the Year   y en la watch list para el Senior Class Award  .

Sin embargo, como suele repetir Blanca misma, aún no es la época para poner la palabra “fin” a esta temporada: hay un Torneo a conquistar y un sueño llamado WBNA a realizar.

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